- Por Dios otra vez este hombre chillando
- ¿ Que pasa mamá?
- Yo he visto subir a Carmen con el niño.
- Voy a llamar a la policía hijo.
- Por favor no me hagan más preguntas, vengan pronto la vida de una madre con su pequeño está en peligro.
- Sigue insultándola , el niño llorando y la policía que no viene.
- Mamá, mamá, ya están hay.
- Me tiemblan las piernas.
- Ya salen mamá y lo llevan esposado.
- Que valiente eres mamá .
- Hijo cuando pueda, tengo que contarte algo de tu abuela, ella sufrió mucho.
- Anda ponte los zapatos que vamos a ver a Carmen y a llamar a su hermana.
Blog del Plan de Conocimiento y conservación del Patrimonio - literario- Andaluz
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30 de noviembre de 2010
29 de noviembre de 2010
LA CAJA DEL TIEMPO. Susi Velazquez
Paco y Falu estaban realizando unos trabajos en el jardín de una casa nueva, propiedad de un matrimonio joven muy amigos de ellos. Estaban preparando el suelo para la instalación del riego y colocación del césped cuando justamente en la parte donde siempre que llovía se formaba un gran charco se encontraron una plataforma de hormigón de unos 6 metros.
¿Pero esto que es?
Llamaron a Jon y Susi para decirle lo que habían encontrado, pues no se lo podían creer.
Ella le dijo que no se preocuparan y que lo dejaran todo. Llamó al vendedor para saber que es lo que había allí y significaba aquello. Pero no supo darle respuesta, dijo que podía ser el suelo de la caseta de la obra.
Pero Paco que es un gran profesional decía que aquello no se podía quedar allí ya que siempre tendrían el mismo problemas cuando lloviese y seguiría formándose el barro.
Todo esto llevo mucho tiempo y más dinero para los jóvenes.
Intrigados todos por ver que había . Pues cual fue la sorpresa que encontraron una caja de madera que contenía cosas insólitas,
un candil, velas, cerillas, un fusil, unos cubiertos de plata, una plancha de hierro, una antigua cámara de fotos y un libro de La Historia de España hasta 1.900. Pero lo que más les sorprendió fue una carta en la que se podía leer lo siguiente:
“Esta es una caja del tiempo quien la encuentre podrá descubrir algunos de los utensilios que se utilizaban en nuestro día a día durante los años en los que pisé este inolvidable lugar.
Si la descubres te pido que construyas tu propia caja para que generaciones futuras puedan entender mejor nuestra forma de vivir y de pensar” Rodrigo Sandoval- 1.875
Los que descubran la nueva caja podrán ver que incluyeron Jon y Susi para continuar esta importante misión.
Terminaron el jardín y todo ha quedado precioso.
21 de octubre de 2010
LA SUPLICA
La anciana Doña. Braulio, empuñando un bastón se presentó en la casa de la joven que había salvado su vida.
- ¡ No te asustes hija!
- Vengo a ver al tirano que quiso matarme.
- ¡ No por favor Sra.!
- Tengo que hacerlo muchacha.
- Si lo hace, ésta vez no tendrá tanta suerte.
- Me da igual, ya soy muy mayor para tener miedo a morir.
- ¡Mi tío está loco y Vd. indefensa!
- No importa, no me iré sin que me diga, ¿quién apuñaló a mi hijo?.
- ¡No fue él, por favor…se lo aseguro!.
En ese momento mientras la chica suplicaba a la anciana, apareció él y en ésta ocasión disparó…,
- ¡ No te asustes hija!
- Vengo a ver al tirano que quiso matarme.
- ¡ No por favor Sra.!
- Tengo que hacerlo muchacha.
- Si lo hace, ésta vez no tendrá tanta suerte.
- Me da igual, ya soy muy mayor para tener miedo a morir.
- ¡Mi tío está loco y Vd. indefensa!
- No importa, no me iré sin que me diga, ¿quién apuñaló a mi hijo?.
- ¡No fue él, por favor…se lo aseguro!.
En ese momento mientras la chica suplicaba a la anciana, apareció él y en ésta ocasión disparó…,
TAL Y CÓMO TE SOÑÉ. Susi Velazquez
“ El joven Ernesto, empuñando una pistola, se presentó en casa del hombre que le había arruinado:
¿ No me esperaba Cardenal?. Como puede intuir vengo a preguntarle de nuevo. ¿ Quienes son mis padres?. Y esta vez creo que obtendré una respuesta rápida.
El Cardenal como siempre trató de calmarlo. Pero Ernesto gritó. “ Esta vez no me marcho sin respuesta.”
El Cardenal abrió un cajón del que sacó un sobre y una fotografía y se la entregó.
Ernesto comprobó con lagrimas como la mujer de la fotografía era la que siempre veía en sus sueños.
Y dijo con voz apagada. “ Por siempre estarás a mi lado madre”
¿ No me esperaba Cardenal?. Como puede intuir vengo a preguntarle de nuevo. ¿ Quienes son mis padres?. Y esta vez creo que obtendré una respuesta rápida.
El Cardenal como siempre trató de calmarlo. Pero Ernesto gritó. “ Esta vez no me marcho sin respuesta.”
El Cardenal abrió un cajón del que sacó un sobre y una fotografía y se la entregó.
Ernesto comprobó con lagrimas como la mujer de la fotografía era la que siempre veía en sus sueños.
Y dijo con voz apagada. “ Por siempre estarás a mi lado madre”
8 de octubre de 2010
LOS NIÑOS DE HOY. Susi Velazquez
No sé por que razón se me quedo grabada aquella escena que no tenía nada de extraordinario.
Era un día cualquiera. Como otros tantos, yo había salido con mi hija Consuelo, de ocho años, a dar un paseo por el campo.
- Mira mamá como llevo los tenis, me ha metido en un charco y se me han despintado, los llevo de dos colores.
- No pasa nada Consuelo, los niños de hoy casi todos tenéis otro par en casa para cambiaros y de los de marca.
- Te voy a contar hija lo que me pasó con tu misma edad.
En mi colegio las monjas nos dijeron que íbamos a ir de excursión al campo y que teníamos que ir todas vestidas de blanco incluso los tenis. Tu abuela no tenía dinero y los tenis míos eran azules. Me dijo que no me preocupara que ella tenía la solución para ponerlos blancos. Los metió en polvo de gas, que era un producto que se usaba antiguamente como la lejía y se quedaron regular pero ella los pintó con kanfort.
Me quedaron muy bien y yo iba contentísima, pero a medida que pasaba el día no veas como terminaron, te lo puedes imaginar, a dos colores.
Mis amigas y yo no reíamos muchísimo y pasamos un día de campo inolvidable.
Bueno Consuelo que siempre te pase como a mí, que te sirva esto para darte cuenta de que a los niños de hoy no os falta de nada y recuerdes este paseo de las dos con mucha alegría que es lo más importante.
Era un día cualquiera. Como otros tantos, yo había salido con mi hija Consuelo, de ocho años, a dar un paseo por el campo.
- Mira mamá como llevo los tenis, me ha metido en un charco y se me han despintado, los llevo de dos colores.
- No pasa nada Consuelo, los niños de hoy casi todos tenéis otro par en casa para cambiaros y de los de marca.
- Te voy a contar hija lo que me pasó con tu misma edad.
En mi colegio las monjas nos dijeron que íbamos a ir de excursión al campo y que teníamos que ir todas vestidas de blanco incluso los tenis. Tu abuela no tenía dinero y los tenis míos eran azules. Me dijo que no me preocupara que ella tenía la solución para ponerlos blancos. Los metió en polvo de gas, que era un producto que se usaba antiguamente como la lejía y se quedaron regular pero ella los pintó con kanfort.
Me quedaron muy bien y yo iba contentísima, pero a medida que pasaba el día no veas como terminaron, te lo puedes imaginar, a dos colores.
Mis amigas y yo no reíamos muchísimo y pasamos un día de campo inolvidable.
Bueno Consuelo que siempre te pase como a mí, que te sirva esto para darte cuenta de que a los niños de hoy no os falta de nada y recuerdes este paseo de las dos con mucha alegría que es lo más importante.
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