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29 de noviembre de 2010

LA ABUELA SURFERA, Soraya Soriano




Doña Braulia es una mujer de ochenta años, delgada con el pelo blanco, siempre va acompañada de su bastón, es de carácter alegre y muy activa.
Jimmy es un chico joven, un tanto desgarbado tiene el pelo rojo y la cara llena de pecas, su carácter no es tan alegre como el de la anciana.
-Ya sabes Jimmy me tienes que enseñar algo que yo no sepa hacer ¿que me tienes preparado hoy?
-pues no se doña Braulia,pues no creo que este capacitada para subir a una tabla de surf.
-como que no, ya estas tardando en meter las cosas en el coche.
-pero usted no podra con tanta artrosis y ademas pasara frio.
-frio? Para que estan los trajes de neopreno, los has traido?
-si ya estan guardados.
-pues vamos camino de Tarifa.
Llegaron a la playa hacia mucho levante y las olas median casi cuatro metros. Se colocaron los neoprenos doña Braulia estaba tan euforica que ni siquiera se dio cuenta que habia dejado su baston sobre la arena.
Alli estaban cada uno con su tabla esperando una buena ola.
-esta , esta es buena doña Braulia . Ella saltó pero la ola le dio un buen revolcon.
-ya se lo dije esto no es para usted.
-de eso nada no habra ola que se me resista, menuda soy yo. Cojio carrerilla y se volvio a meter en el agua.esta vez si lo lograba alli estaba ella en la cresta de ese pedazo de ola con los brazos en cruz y gritando
-Jimmy lo conseguí, ya me puedo comprar mi furgoneta llenas de grafitis donde ponga en letras bien grandes BRA LA ABUELA SURFERA.
Soraya Soriano Valiente

8 de octubre de 2010

UN DIA CUALQUIERA. Soraya Soriano

No se porque razón se me quedó grabada aquella escena que no tenia nada de extraordinario . Era un dia cualquiera como tantos otros, yo habia salido con mi hija Consuelo de ocho años a dar un paseo por el campo , aprovechando que aún hacia buen tiempo, a pesar de haber entrado ya el otoño.Salimos al atardecer, ibamos paseando y disfruntado de nuestro paseo cuando de repente se oye un estruendo , miles de pajaros piando y aleteando levantan el vuelo todos a la vez y salen disparados de las copas de los arboles, no se que es lo que pùdo pasar , que fue lo que les hizo abandonar su morada nocturna ,que se suponia no debian de abandonar hasta el amanecer, pero un escalofrio me recorrio por la espalda que me dejo unos instantes paralizada , en la cara de mi hija pude ver el miedo reflejado , se volvió hacia mi abrazandome y escondiendo su cabeza entre mis brazos me preguntó qué que es lo ocurria, pero no supe que contestar aun hoy me sigo preguntando que fue lo que ocurrió. Mi hija y yo salimos del campo aligerando el paso aunque aun seguiamos abrazadas, eso no hacia sentir fuertes y protegidas . Fue en ese momento que en realidad no ocurrió nada , cuando comprendí cuanto me necesitaba mi hija , pero lo que mas me hizo comprender es cuanto la necesitaba yo a ella.